Valladolid.- “Nadie olvida en Valladolid al noble ciudadano y dinámico funcionario a quien se debe ese hermoso despertar a la esperanza, esa indiscutible incorporación a la marcha de la prosperidad; nadie olvida que fue uno de sus hijos distinguidos que a mucho orgullo tuvo a bien siempre haber nacido al amparo de la serenidad augusta de esta tierra que tanto supo amar y, hoy cubre celosamente su sueño eterno”, expresó el secretario de la Comuna, Ramón Sánchez González, durante el homenaje por el 84 aniversario luctuoso del ilustre vallisoletano y ex gobernador de Yucatán, Don José María Iturralde y Traconis. 
El homenaje luctuoso de las autoridades municipales en memoria del prócer vallisoletano inició con el izamiento de la Bandera en el asta del parque principal de la ciudad, acto que fue encabezado por el alcalde Mario Alberto Peniche Cárdenas, acompañado de regidores y directores del Ayuntamiento.
Luego, los funcionarios se trasladaron al monumento erigido en honor a Iturralde y Traconis, en Balcalar, para depositar una ofrenda floral.
Ahí, el regidor Sánchez González dijo que don José María Iturralde y Traconis fue “un hombre integro, comprensivo, de firmes convicciones, gran entereza y un concepto cabal de la amistad; como gobernador sustituto de nuestro Estado desarrollo una labor revolucionaria y constructiva. Concluyó el período de don Felipe Carrillo Puerto, depuesto y vilmente asesinado por los enemigos de su causa cuando la asonada delahuertista”.
“Don José María —continuó— desempeñó sus importantes cuestiones de gobernante con honestidad, espíritu de justicia y energía, conciente en la responsabilidad relativa y en todo momento con altura de miras. En ninguno adoptando posturas falsas de demagogo ni escuchando intrigas o dejándose acariciar por la adulación y la vanidad que siempre confunde y en ocasiones pierden a la mayoría de los hombres que alcanzan el poder”.
El Gobernador Iturralde “fue un verdadero servidor del pueblo, sencillo popular, leal a su credo socialista y bien querido. Unos meses después de haber entregado por mandato legal el gobierno de Yucatán al Dr. Álvaro Torre Díaz, el 1 de febrero de 1926, un golpe de la fatalidad truncó su existencia recién cumplidos los 36 años de edad, al ocurrir el 16 de junio de ese mismo año un accidente automovilístico en una de sus frecuentes visitas a su querido Valladolid”.
“Era entonces el ex gobernador Iturralde candidato del Partido Socialista del Sureste al Honorable Congreso de la Unión por el cuarto distrito electoral que comprendía el Oriente del Estado, y preparaba en dicha ciudad ante la proximidad de las elecciones los últimos actos relativos a su campaña política, cuando se registro ese doloroso suceso que hasta hoy se recuerda con tristeza”.
“El vacío que produjo su sentida muerte prematura cuando ciertamente parecía sonreírle la vida, se siente lleno con el aliento de su simpatía humana, propensa que fuera en todo instante a crear y estrechar vínculos de verdadero afecto y con el calor fraterno de su mano vigorosa y cordial que tanto sabía ofrecerse generosamente y en ayuda de los más necesitados”, dijo.
“Yucatán le guarda muy gratos recuerdos, y Valladolid particularmente, por los grandes beneficios que recibiera durante el breve lapso de su gobierno al resplandor de la lámpara motiva que su memoria llena encendiera con cariño y lo más hondo de su corazón mantiene para él la ofrenda de su gratitud y devoción”, concluyó.
Posteriormente, en el panteón de la ciudad se deposita otra ofrenda floral donde yacen sus restos mortales.
El homenaje luctuoso de las autoridades municipales en memoria del prócer vallisoletano inició con el izamiento de la Bandera en el asta del parque principal de la ciudad, acto que fue encabezado por el alcalde Mario Alberto Peniche Cárdenas, acompañado de regidores y directores del Ayuntamiento.
Luego, los funcionarios se trasladaron al monumento erigido en honor a Iturralde y Traconis, en Balcalar, para depositar una ofrenda floral.
Ahí, el regidor Sánchez González dijo que don José María Iturralde y Traconis fue “un hombre integro, comprensivo, de firmes convicciones, gran entereza y un concepto cabal de la amistad; como gobernador sustituto de nuestro Estado desarrollo una labor revolucionaria y constructiva. Concluyó el período de don Felipe Carrillo Puerto, depuesto y vilmente asesinado por los enemigos de su causa cuando la asonada delahuertista”.
“Don José María —continuó— desempeñó sus importantes cuestiones de gobernante con honestidad, espíritu de justicia y energía, conciente en la responsabilidad relativa y en todo momento con altura de miras. En ninguno adoptando posturas falsas de demagogo ni escuchando intrigas o dejándose acariciar por la adulación y la vanidad que siempre confunde y en ocasiones pierden a la mayoría de los hombres que alcanzan el poder”.
El Gobernador Iturralde “fue un verdadero servidor del pueblo, sencillo popular, leal a su credo socialista y bien querido. Unos meses después de haber entregado por mandato legal el gobierno de Yucatán al Dr. Álvaro Torre Díaz, el 1 de febrero de 1926, un golpe de la fatalidad truncó su existencia recién cumplidos los 36 años de edad, al ocurrir el 16 de junio de ese mismo año un accidente automovilístico en una de sus frecuentes visitas a su querido Valladolid”.
“El vacío que produjo su sentida muerte prematura cuando ciertamente parecía sonreírle la vida, se siente lleno con el aliento de su simpatía humana, propensa que fuera en todo instante a crear y estrechar vínculos de verdadero afecto y con el calor fraterno de su mano vigorosa y cordial que tanto sabía ofrecerse generosamente y en ayuda de los más necesitados”, dijo.
“Yucatán le guarda muy gratos recuerdos, y Valladolid particularmente, por los grandes beneficios que recibiera durante el breve lapso de su gobierno al resplandor de la lámpara motiva que su memoria llena encendiera con cariño y lo más hondo de su corazón mantiene para él la ofrenda de su gratitud y devoción”, concluyó.
Posteriormente, en el panteón de la ciudad se deposita otra ofrenda floral donde yacen sus restos mortales.
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