Valladolid.- Ante un fuerte dispositivo de seguridad, se llevo a cabo la reconstrucción de los hechos de la muerte del empleado de la PGR, Roger Gamaliel Loria López, en la calle 32 x 23 y 25 de la colonia Fernando Novelo.
El asesino confeso Alonso Huerta Hernández totalmente custodiado por elementos de la policía judicial del grupo Roca detallo el crimen desde que entro a la vivienda del hoy occiso hasta que comenzó la discusión en donde se negó a besarlo en la boca acalorando la situación y desenfundando su arma matándolo de un disparo a la altura de la cabeza.
Antes del disparo, Loria Gamaliel intento desviarlo, por eso también presento una herida en el brazo.
El asesino intento borrar las evidencias simulando que todo se había tratado de un robo. Luego se fue a tirar el arma de fuego en un terreno baldío de la calle 33 x 12 y 10 de la colonia Militar, donde salió y se dirigió hasta el fraccionamiento Lol beh, específicamente en la calle 31 A x 12, lugar donde tiró su ropa y el chip de su teléfono que destruyo para borrar las evidencias.
Al finalizar, Huerta Hernández fue subido en una van color blanca con cristales paralizados para dirigirse nuevamente a la ciudad de Mérida en donde seguirá arraigado.
Vecinos y familiares del asesinado vieron todo el movimiento a una distancia considerable.
En la reconstrucción participaron elementos policiacos, municipales, estatales y federales, así como peritos del ministerio público.
El asesino confeso Alonso Huerta Hernández totalmente custodiado por elementos de la policía judicial del grupo Roca detallo el crimen desde que entro a la vivienda del hoy occiso hasta que comenzó la discusión en donde se negó a besarlo en la boca acalorando la situación y desenfundando su arma matándolo de un disparo a la altura de la cabeza.
Antes del disparo, Loria Gamaliel intento desviarlo, por eso también presento una herida en el brazo.
El asesino intento borrar las evidencias simulando que todo se había tratado de un robo. Luego se fue a tirar el arma de fuego en un terreno baldío de la calle 33 x 12 y 10 de la colonia Militar, donde salió y se dirigió hasta el fraccionamiento Lol beh, específicamente en la calle 31 A x 12, lugar donde tiró su ropa y el chip de su teléfono que destruyo para borrar las evidencias.
Vecinos y familiares del asesinado vieron todo el movimiento a una distancia considerable.
En la reconstrucción participaron elementos policiacos, municipales, estatales y federales, así como peritos del ministerio público.
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