

Valladolid.- Cuentan por el rumbo de Sisal que algunos políticos que recién inician y hacen sus pininos en la palestra política local se les ha subido los humos.
Los politólogos comentan que caminan como entre nubes y ven a la gente común como objetos que sirven solamente en épocas de campaña para escalar puestos y lograr sus nefastos fines.
Presidentes, Secretarios, Directores de área, Síndicos y uno que otro puyul sufre de este síndrome de "si te conozco no me acuerdo, porque ahora soy funcionario público y me tienes que respetar, no puedes alzarme la voz, ni señalar mis errores".
Carlos de la Mora cuenta que en cierta ocasión aconsejo a un director de área del miniperiodo municipal que en este corto tiempo era mejor hacer amigos, empaparse del pueblo y servir con vocación a sus conciudadanos porque el puesto no es eterno.
El politólogo sugirió también a su amigo del alma ganarse la amistad de los amigos de la prensa, pensando en que tenia madera de buen político y podría seguir esa carrera con gran éxito.
Carlos aconsejo a su amigo involucrar en su proyecto político a los representantes de los medios que pueden servir como coadyuvantes del avance, desarrollo y progreso del municipio.
Tal vez algunos lectores nos tilden de locos o de extremistas, pero sin temor a equivocarnos señores nuestra experiencia de muchos años en analizar los acontecimientos y personajes políticos. Hasta nuestros días nos han dado la razón y sin duda alguna podemos asegurar que no existe el político sin la prensa, porque la prensa para el político, es como el cemento para el albañil.
Reciban un saludo cordial de su amigo por siempre Carlos de la Mora.
Los politólogos comentan que caminan como entre nubes y ven a la gente común como objetos que sirven solamente en épocas de campaña para escalar puestos y lograr sus nefastos fines.
Presidentes, Secretarios, Directores de área, Síndicos y uno que otro puyul sufre de este síndrome de "si te conozco no me acuerdo, porque ahora soy funcionario público y me tienes que respetar, no puedes alzarme la voz, ni señalar mis errores".
Carlos de la Mora cuenta que en cierta ocasión aconsejo a un director de área del miniperiodo municipal que en este corto tiempo era mejor hacer amigos, empaparse del pueblo y servir con vocación a sus conciudadanos porque el puesto no es eterno.
El politólogo sugirió también a su amigo del alma ganarse la amistad de los amigos de la prensa, pensando en que tenia madera de buen político y podría seguir esa carrera con gran éxito.
Carlos aconsejo a su amigo involucrar en su proyecto político a los representantes de los medios que pueden servir como coadyuvantes del avance, desarrollo y progreso del municipio.
Tal vez algunos lectores nos tilden de locos o de extremistas, pero sin temor a equivocarnos señores nuestra experiencia de muchos años en analizar los acontecimientos y personajes políticos. Hasta nuestros días nos han dado la razón y sin duda alguna podemos asegurar que no existe el político sin la prensa, porque la prensa para el político, es como el cemento para el albañil.
Reciban un saludo cordial de su amigo por siempre Carlos de la Mora.
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