POR: ESTEBAN DIDO
¿Quién no alguna vez en su vida al momento de comer algún producto comprado en cualquier expendio, se haya llevado la desagradable sorpresa de encontrar en el interior un pelo o algún pedazo de insecto?. Seguramente la mayoría de la gente responderá positivamente.
Sin duda esta situación además de ser repugnante, es incomodo si nos sucede cuando estamos consumiendo el producto en algún lugar público.
En definitiva la falta de higiene y la irresponsabilidad por parte de los que elaboran estos insumos sale a relucir y de paso manchan el buen prestigio de estos negocios que durante mucho tiempo han brindado un servicio de calidad a sus consumidores.
Vale la pena enfatizar que en la mayoría de las veces, los propietarios de estos negocios no tienen la culpa de que el producto salga mal, pero si sería bueno hacerles un llamado para que estas situaciones no vuelvan a ocurrir o definitivamente escoger muy bien al tipo de trabajadores que contratan para elaborar lo que venden.
Caso de la vida real
Esto viene al caso a raíz de que una persona que decidió omitir su nombre (cualquier aclaración visite nuestra corresponsalía) desafortunadamente fue objeto de este mal momento, pero no públicamente, sino que al comprar un pan de canela en conocida panadería ubicada en la esquina del ADO de esta ciudad y empezar a comerlo en casa se llevo la desagradable sorpresa, no de encontrar uno, sino tres pelos.
Qué asco no??? tal vez para algunos uno seria pasable, pero tres es demasiado, y si siguiera comiendo el pan???.
Por si fuera poco al ir a reclamarlo pacíficamente para evitar el desprestigio de este expendio, el despachador ni la gracias dio por la discreción y mucho menos se disculpo por tan desagradable momento que paso esa persona, solamente se digno a proporcionar otro producto en lugar de rembolsarlo.
Y que creen??? para acabarla de amolar el segundo pan al cortarlo siguió con la misma historia. Esta persona junto con su familia mejor decidieron tirarlo y nunca más comprar en esta panadería.
Por tan lamentable situación, le aconsejamos que la próxima vez que decida comprar algo para comer, elija bien el lugar donde lo va hacer, no vaya a pasar que se encuentre con el pelo en la sopa.
Que cada quien tome sus conclusiones...
¿Quién no alguna vez en su vida al momento de comer algún producto comprado en cualquier expendio, se haya llevado la desagradable sorpresa de encontrar en el interior un pelo o algún pedazo de insecto?. Seguramente la mayoría de la gente responderá positivamente.
Sin duda esta situación además de ser repugnante, es incomodo si nos sucede cuando estamos consumiendo el producto en algún lugar público.
En definitiva la falta de higiene y la irresponsabilidad por parte de los que elaboran estos insumos sale a relucir y de paso manchan el buen prestigio de estos negocios que durante mucho tiempo han brindado un servicio de calidad a sus consumidores.
Vale la pena enfatizar que en la mayoría de las veces, los propietarios de estos negocios no tienen la culpa de que el producto salga mal, pero si sería bueno hacerles un llamado para que estas situaciones no vuelvan a ocurrir o definitivamente escoger muy bien al tipo de trabajadores que contratan para elaborar lo que venden.
Caso de la vida real
Esto viene al caso a raíz de que una persona que decidió omitir su nombre (cualquier aclaración visite nuestra corresponsalía) desafortunadamente fue objeto de este mal momento, pero no públicamente, sino que al comprar un pan de canela en conocida panadería ubicada en la esquina del ADO de esta ciudad y empezar a comerlo en casa se llevo la desagradable sorpresa, no de encontrar uno, sino tres pelos.
Qué asco no??? tal vez para algunos uno seria pasable, pero tres es demasiado, y si siguiera comiendo el pan???.
Por si fuera poco al ir a reclamarlo pacíficamente para evitar el desprestigio de este expendio, el despachador ni la gracias dio por la discreción y mucho menos se disculpo por tan desagradable momento que paso esa persona, solamente se digno a proporcionar otro producto en lugar de rembolsarlo.
Y que creen??? para acabarla de amolar el segundo pan al cortarlo siguió con la misma historia. Esta persona junto con su familia mejor decidieron tirarlo y nunca más comprar en esta panadería.
Por tan lamentable situación, le aconsejamos que la próxima vez que decida comprar algo para comer, elija bien el lugar donde lo va hacer, no vaya a pasar que se encuentre con el pelo en la sopa.
Que cada quien tome sus conclusiones...
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