
POR: NESTOR AGUILAR
Valladolid.- La fiesta que tradicionalmente se celebra en el barrio de la Candelaria, comienza, en el religioso, con la alborada y "bajada" de la imagen de la Virgen Patrona del rumbo, en cuyo honor se ofrecen festividades religiosas y profanas.
Pese a varios obstáculos, como el haberse suprimido la plaza donde se hacían las corridas de toros, la fiesta se celebra hasta ahora con gran devoción y a la vez es la distracción mas arraigada en esa zona.
Después de la Feria de los Santos Reyes en Tizimín, equipos mecánicos y otras atracciones se trasladaban a este lugar; los más conocidos en ese entonces eran los equipos de Simón Cáceres y de Enrique Ordoñez Aguilar.
Las tamazucas que albergan a vendedores de diversos objetos fueron otros de los atractivos, pues aquellos que se dedicaban a las rifas de ollas como el "Gallego". También surgieron como bailarines Pancho "Chivo" Aguilar y "Baila solito". los que hasta hoy son objeto de memorables recuerdos.
En el aspecto religioso hay gremios como el de los niños. A partir del día 29 de enero entran a la iglesia los siguientes gremios: de "La juventud", "La devoción", de "Señoras y Señoritas", "Obreros y Campesinos", fundado por los chicleros en 1940, cuyo primer presidente fundador fue don Miguel Santos.
Hay una tradición ya perdida, el repique de las campanas de la iglesia. pues era costumbre que el sacristán de la iglesia, que en ese entonces era don Roberto Pérez, "echaba al vuelo" las cuatro campanas que con rítmicos sonidos hacían vibrar con emoción a las gentes, ¡qué lindo era escucharlas!; al estar ya avanzado de edad, don Roberto Pérez cedió este cargo al gran amigo don Venancio Alcocer Carrillo, quien con una facilidad combinada el sonar de las tres campanas chicas y la mas grande, que hasta hoy el sonar de ésta nos hace inconfundible la iglesia de la Candelaria.
Las fiestas profanas comenzaban el día 26 de enero con la vaquería nocturna, amenizada por orquestas como la de Víctor Soberanis, Ponciano Blanqueto o Arturo González. Guapas mestizas hacían gala de sus graciosas y esbeltas figuras, ataviadas con el albo traje regional y luciendo cadenas de doble vuelta y collares de oro.
El día 27, a las 12 horas, comenzaba la vaquería se repartían tacos de cochinita pibil y horchata de arroz.
Después de la vaquería, a las 3 de la tarde, se lidiaban dos toros y los espontáneos toreros hacían gala de sus aptitudes. Era común ver con sus destrezas de torero a Vicente Albornoz Cordero, Inés Espadas Martin, Marcos Fuentes Sosa, "Becerril" y su hermano Faustino, "Can Fuentes", verdaderos y arrogantes toreros, Arturo R. de León y Julián Arisqueta "Español.
Antes de que comenzaran las corridas, el propagandista Salvador Selem (a) "El Uxul", de la fabrica yucateca de cigarros "La Paz", orgullo de Yucatán, hacia su entrada triunfal con sus ayudantes, vestidos siempre de payasos y un burro, como atractivo de sus juegos de manos y escamoteo.
Los bailes en la casa del Prof. Sergio Mendoza registraban lleno completo, pues asistía gente tanto de Valladolid como otros pueblos y de Mérida. todo era para que a uno le amaneciera en el baile, pues las dulces melodías de Eleazar Méndez Aguilar, como "Bonita" y las piezas de Luis Alcaraz, propician que, con la emoción tanto del joven como de la señorita, uno le susurraba al oído que le gustaba y, después de algunas series, terminaban uno oyendo el ansiado "si" que luego se convertía en nuevo noviazgo.
Era costumbre que el 2 de febrero, día de la Candelaria, a las 4 a.m., el animador del baile invitara a hacer una pausa y acompañara a la orquesta, que bajo la hábil dirección de su director y la voz incomparable de Jaime Bardales, cantante de la orquesta, se dirigían a la iglesia a llevar las tradicionales "mañanitas". Los bailadores, fiesteros, mariachis y trasnochadores, llegaban al recinto sagrado y las campanas repicaban para despertar a la población. Todo era entusiasmo y alegría.
Ese día, a las diez horas, se realizaba la tradicional procesión con estandartes de los gremios y adelante iba la imagen venerada; al terminar este acto, salía el ultimo gremio. Por la tarde, la última corrida de toros y el ultimo baile. El día 3 de Febrero a las 11 hrs., no quedaba ni el ruedo ni los carruseles, pues la fiesta había terminado y hasta el próximo año, para los que aun vivían.
De estos gratos recuerdos hacemos un examen, cuando había bonanza, trabajo bien remunerado, todo barato al alcance de los pobres, donde todos se divertían; los jóvenes enamorados en espera del carnaval para tener oportunidad de bailar con aquellas lindas muchachas, la bella música, con melodías suaves (sin saltos de antropoides), daban oportunidad de gozar.
Recordar es vivir de nuevo nuestra juventud, es siempre alegrar nuestra existencia, por igual todos aquellos que a su paso en la vida se divirtieron sanamente, tanto jóvenes como señoritas, hoy abuelos y abuelas, con ligera sonrisa, al evocar su juventud con orgullo y valentía dirán, aunque aquellos días fueron para mi de mucho sacrificio, goce mi momento y gracias a Dios nuestro señor, vivo recordar aquellas fiestas de la Candelaria.
Valladolid.- La fiesta que tradicionalmente se celebra en el barrio de la Candelaria, comienza, en el religioso, con la alborada y "bajada" de la imagen de la Virgen Patrona del rumbo, en cuyo honor se ofrecen festividades religiosas y profanas.
Pese a varios obstáculos, como el haberse suprimido la plaza donde se hacían las corridas de toros, la fiesta se celebra hasta ahora con gran devoción y a la vez es la distracción mas arraigada en esa zona.
Después de la Feria de los Santos Reyes en Tizimín, equipos mecánicos y otras atracciones se trasladaban a este lugar; los más conocidos en ese entonces eran los equipos de Simón Cáceres y de Enrique Ordoñez Aguilar.

Las tamazucas que albergan a vendedores de diversos objetos fueron otros de los atractivos, pues aquellos que se dedicaban a las rifas de ollas como el "Gallego". También surgieron como bailarines Pancho "Chivo" Aguilar y "Baila solito". los que hasta hoy son objeto de memorables recuerdos.
En el aspecto religioso hay gremios como el de los niños. A partir del día 29 de enero entran a la iglesia los siguientes gremios: de "La juventud", "La devoción", de "Señoras y Señoritas", "Obreros y Campesinos", fundado por los chicleros en 1940, cuyo primer presidente fundador fue don Miguel Santos.
Hay una tradición ya perdida, el repique de las campanas de la iglesia. pues era costumbre que el sacristán de la iglesia, que en ese entonces era don Roberto Pérez, "echaba al vuelo" las cuatro campanas que con rítmicos sonidos hacían vibrar con emoción a las gentes, ¡qué lindo era escucharlas!; al estar ya avanzado de edad, don Roberto Pérez cedió este cargo al gran amigo don Venancio Alcocer Carrillo, quien con una facilidad combinada el sonar de las tres campanas chicas y la mas grande, que hasta hoy el sonar de ésta nos hace inconfundible la iglesia de la Candelaria.
Las fiestas profanas comenzaban el día 26 de enero con la vaquería nocturna, amenizada por orquestas como la de Víctor Soberanis, Ponciano Blanqueto o Arturo González. Guapas mestizas hacían gala de sus graciosas y esbeltas figuras, ataviadas con el albo traje regional y luciendo cadenas de doble vuelta y collares de oro.
El día 27, a las 12 horas, comenzaba la vaquería se repartían tacos de cochinita pibil y horchata de arroz.
Después de la vaquería, a las 3 de la tarde, se lidiaban dos toros y los espontáneos toreros hacían gala de sus aptitudes. Era común ver con sus destrezas de torero a Vicente Albornoz Cordero, Inés Espadas Martin, Marcos Fuentes Sosa, "Becerril" y su hermano Faustino, "Can Fuentes", verdaderos y arrogantes toreros, Arturo R. de León y Julián Arisqueta "Español.
Antes de que comenzaran las corridas, el propagandista Salvador Selem (a) "El Uxul", de la fabrica yucateca de cigarros "La Paz", orgullo de Yucatán, hacia su entrada triunfal con sus ayudantes, vestidos siempre de payasos y un burro, como atractivo de sus juegos de manos y escamoteo.
Los bailes en la casa del Prof. Sergio Mendoza registraban lleno completo, pues asistía gente tanto de Valladolid como otros pueblos y de Mérida. todo era para que a uno le amaneciera en el baile, pues las dulces melodías de Eleazar Méndez Aguilar, como "Bonita" y las piezas de Luis Alcaraz, propician que, con la emoción tanto del joven como de la señorita, uno le susurraba al oído que le gustaba y, después de algunas series, terminaban uno oyendo el ansiado "si" que luego se convertía en nuevo noviazgo.
Era costumbre que el 2 de febrero, día de la Candelaria, a las 4 a.m., el animador del baile invitara a hacer una pausa y acompañara a la orquesta, que bajo la hábil dirección de su director y la voz incomparable de Jaime Bardales, cantante de la orquesta, se dirigían a la iglesia a llevar las tradicionales "mañanitas". Los bailadores, fiesteros, mariachis y trasnochadores, llegaban al recinto sagrado y las campanas repicaban para despertar a la población. Todo era entusiasmo y alegría.

Ese día, a las diez horas, se realizaba la tradicional procesión con estandartes de los gremios y adelante iba la imagen venerada; al terminar este acto, salía el ultimo gremio. Por la tarde, la última corrida de toros y el ultimo baile. El día 3 de Febrero a las 11 hrs., no quedaba ni el ruedo ni los carruseles, pues la fiesta había terminado y hasta el próximo año, para los que aun vivían.
De estos gratos recuerdos hacemos un examen, cuando había bonanza, trabajo bien remunerado, todo barato al alcance de los pobres, donde todos se divertían; los jóvenes enamorados en espera del carnaval para tener oportunidad de bailar con aquellas lindas muchachas, la bella música, con melodías suaves (sin saltos de antropoides), daban oportunidad de gozar.
Recordar es vivir de nuevo nuestra juventud, es siempre alegrar nuestra existencia, por igual todos aquellos que a su paso en la vida se divirtieron sanamente, tanto jóvenes como señoritas, hoy abuelos y abuelas, con ligera sonrisa, al evocar su juventud con orgullo y valentía dirán, aunque aquellos días fueron para mi de mucho sacrificio, goce mi momento y gracias a Dios nuestro señor, vivo recordar aquellas fiestas de la Candelaria.
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